Mi mamita
—Píntame los labios—. ¡Como siempre, tan coqueta! A veces, deliraba.
Sentada en la cama, Rosaura gemía.
—Mamá, que venga mamá—. Se agarraba a la sábana, desolada.
Me parecía mentira, cien años cumpliría mañana, y todavía la necesitaba.
COMO
ESTRELLAS FUGACES
Poesías encadenadas,
“ como trenes que te llevan a mil destinos”.
COMO ESTRELLAS FUGACES
A LA
HORA TEMPRANA DEL CAFÉ
LA
VIDA VIAJA EN UN TRANVÍA
EL
ÉXTASIS DEL VIAJERO
VAGABAS ENTRE LA
NEBLINA
SENTADA
EN EL TREN DEL DESTINO
SENTISTE
QUE EL DÍA TOMABA RELEVO A LA NOCHE
EL CAMINO ES LO QUE IMPORTA
EL CAMINO ES LO QUE IMPORTA
El camino es lo que
importa
después de haberlo
andado,
después de haber
vivido cada senda
y recorrido campos y
veredas.
Después de haber
soñado
ciudades en los
cielos,
de recorrer en
trenes distancias
infinitas.
Después de haber
querido ser parte
del paisaje, ser
polvo en el camino,
pájaro, flor, y
piedra.
Porque al viajar
cambiamos.
Porque siempre
mutamos
en estaciones de
espera.
Así, después de
haber sentido
de mil y una manera,
de haber
sido viaje, tiempo,
soledad, espera.
Regresarás de nuevo
a la Ciudad Eterna,
la que aguarda
subida sobre siete colina.
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Carmen Hinojal
SENTISTE QUE EL DÍA
TOMABA RELEVO A LA NOCHE.
Sentiste que el día
tomaba relevo a la noche.
Cuando abriste los
ojos,
las luces cambiantes
del alba corrían sobre la estación.
Campos conocidos,
paisajes brotando
como flores nuevas.
Miraste a través del
cristal los recodos
de ríos y frondas.
La luz de emergencia
te forjó el perfil.
Al tren lo engullía
el centro de un túnel,
se perdió un
instante en otra realidad.
Te sentiste pequeña,
alejada de lo
conocido, inmersa
en su vientre, en la
oscuridad.
Pero el sol regresó
de repente
deslumbró tus ojos,
y te trajo
con él, el regalo de
un destino nuevo.
Una sencilla
estación de provincias.
Decidiste bajar,
allí mismo,
pernoctar en ella.
Quedarte despierta,
ver amanecer.
Y pensaste,
“pospondré por un
tiempo el regreso”,
quiero comprender,
por qué el camino es
lo que importa.
Carmen Hinojal